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Fòrum Social Mundial 2012: Declaración de la Asamblea de movimientos sociales, Porto Alegre (Brasil)

 

 Declaración de la Asamblea de Movimientos Sociales

Nosotros, pueblos de todos los continentes, reunidos en la Asamblea de movimientos sociales durante el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental, luchamos contra las causas de una crisis sistémica que se expresa en una crisis económica, financiera, política, alimentaria y ambiental, colocando en riesgo la propia sobrevivencia de la humanidad. La descolonización de los pueblos oprimidos y el enfrentamiento al imperialismo es el principal desafío de los movimientos sociales de todo el mundo.

En este espacio nos reunimos desde nuestra diversidad, para construir juntos agendas y acciones comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y explotación. Por eso, reafirmamos nuestros ejes comunes de lucha, adoptados en nuestra Asamblea en Dakar, en 2011.

– Lucha contra las transnacionales

– Lucha por la justicia climática y por la soberanía alimentaria

– Lucha por la eliminación de la violencia a la mujer

– Lucha por la paz, contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios.

Los pueblos de todo el mundo sufren hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos a su servicio) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista. Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan bienes, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo y explotan recursos naturales. Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales.

La lógica excluyente de este modelo sirve solamente para enriquecer a una pequeña élite, tanto en los países del Norte como en los del Sur, en detrimento de la gran mayoría de la población. La defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, la justicia económica, ambiental y de género, son la llave para el enfrentamiento y la superación de la crisis, fortaleciendo el protagonismo de un Estado libre de las corporaciones y al servicio de los pueblos.

 El calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales a su servicio, no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida. Rechazamos todas las falsas soluciones para esas crisis, como los agro-combustibles transgénicos, la geo-ingeniería y los mercados de carbono, que son nuevos disfraces del sistema.

La realización de Río+20, en el mes de junio en Río de Janeiro, pasados 20 años de la Eco ’92, refuerza la centralidad de la lucha por justicia ambiental en oposición al modelo de desarrollo capitalista. El intento de “enverdecimiento” del capitalismo, acompañado por la imposición de nuevos instrumentos de la “economía verde”, es una alerta para que los movimientos sociales reforcemos la resistencia y asumamos el protagonismo en la construcción de verdaderas alternativas a la crisis.

Denunciamos la violencia contra la mujer ejercida regularmente como herramienta de control de sus vidas y sus cuerpos. Además, el aumento de la explotación de su trabajo para atenuar los impactos de la crisis y mantener el margen de ganancia constante de las empresas. Luchamos contra el tráfico de mujeres y de niños, las relaciones forzadas y el prejuicio racial. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a la autodeterminación de género y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Las potencias imperialistas utilizan bases militares extranjeras para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos, que muchas veces justifica las ocupaciones militares. Nos manifestamos contra la permanente violación de los derechos humanos y democráticos en Honduras, especialmente en el Bajo Aguán, el asesinato de sindicalistas y luchadores sociales en Colombia y el criminal bloqueo a Cuba que completa 50 años. Luchamos por la liberación de los 5 cubanos presos ilegalmente en los Estados Unidos, la ocupación ilegal de las Islas Malvinas por Inglaterra, las torturas y las ocupaciones militares promovidas por los Estados Unidos y la OTAN en Libia y Afganistán. Denunciamos el proceso de neo-colonización y militarización que vive el continente africano y la presencia de la Africom. Nuestra lucha es también por la eliminación de todas las armas nucleares y contra la OTAN.

Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos del mundo contra la lógica depredadora y neocolonial de las industrias extractivas y mineras transnacionales, en particular, con la lucha del pueblo de Famatina en Argentina, y denunciamos la criminalización de los movimientos sociales.

El capitalismo destruyó la vida de las personas. Por eso, cada día nacen múltiples luchas por justicia social para eliminar los efectos dejados por el colonialismo y para que todos y todas tengamos una calidad de vida digna. Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas que hace imprescindible acciones por la democratización de los medios de comunicación, controlados hoy por grandes conglomerados, y contra el control privado de la propiedad intelectual. Al mismo tiempo exige el desarrollo de una comunicación independiente que acompañe estratégicamente nuestros procesos. Comprometidos con nuestras luchas históricas, defendemos el trabajo decente y la reforma agraria como único camino para impulsar la economía familiar, campesina e indígena, y un paso central para alcanzar la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por la reforma urbana como instrumento fundamental en la construcción de ciudades justas y con espacios participativos y democráticos. Defendemos la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y la ALBA.

La lucha por el fortalecimiento de la educación, ciencia y tecnologías públicas al servicio de los pueblos, así como la defensa de los saberes tradicionales, se vuelven urgentes una vez que persiste su mercantilización y privatización. Manifestamos nuestra solidaridad y apoyo a los estudiantes chilenos, colombianos portorriqueños y de todo el mundo, que continúan en marcha en la defensa de estos bienes comunes.

Afirmamos que los pueblos no deben continuar pagando por esta crisis y que no hay salida dentro del sistema capitalista!

Se encuentran en la agenda grandes desafíos que exigen que articulemos nuestras luchas y que movilicemos masivamente.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora de movimientos como la Primavera Árabe, Ocuppy Wall Street, los indignados y la lucha de los estudiantes chilenos, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a las fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar acciones de movilización coordinadas a nivel mundial. Debemos contribuir a la emancipación y auto-determinación de nuestros pueblos, reforzando la lucha contra el capitalismo.

Convocamos a todas y todos a fortalecer el Encuentro internacional de derechos humanos en Solidaridad con Honduras y a construir el Foro social Palestina Libre, reforzando el Movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones contra el Estado de Israel y su política de apartheid contra el pueblo palestino.

Tomemos las calles a partir del día 5 de junio en una gran jornada de movilización global contra el capitalismo. Convocamos a impulsar la Cumbre de los Pueblos por justicia social y ambiental, contra la mercantilización de la vida y en defensa de los bienes comunes, frente a la Rio+20.

¡Si el presente es de lucha el futuro es nuestro!

Porto Alegre, 28 de enero de 2012

Asamblea de los Movimientos Sociales

Anuncis

Estamos tocando el fondo

Comentarios de un ser humano con memoria (por El Gran Wyoming)

La reacción de algunos líderes del PP ante la sentencia de Camps delata su sentido ético: se definen más cerca del latrocino que de la honradez. Se pregunta Dolores de Cospedal: “¿Quién repondrá la honorabilidad de Camps y Costa?”. Esa tarea es imposible después de lo visto y oído durante el juicio, pero cabe presumir que a esta señora la cohabitación de los altos cargos de la Administración con presuntos delincuentes encarcelados que, presuntamente, roban las arcas públicas, certifica la honorabilidad. Otra cuestión es que un jurado popular decida por un solo voto que no se ha podido probar la existencia de regalos que los acusados, por otra parte, agradecen con un entusiasmo en lo afectivo propio de enamorados.

Vivimos tiempos de júbilo para los afines a la ideología de los absueltos, y de desánimo para los demás, como si el dinero que sustraen los corruptos fuera sólo de los que no les votan. Cabe preguntar a doña Dolores, siguiendo el estilo del presidente de la nación, que siempre ha estado en comunicación con Camps y nunca, por lo visto, ha dudado de su inocencia (a diferencia del propio acusado que redactó un documento declarándose culpable que decidió no entregar en el último momento): ¿quién repondrá la honorabilidad a los testigos que han pasado por la sala aportando inequívocas pruebas de culpabilidad de los acusados? Y, por último: ¿quién repondrá el caviar en la despensa de los absueltos? El negocio es rentable.

Camps se declara feliz como militante del PP: es el partido que le corresponde, ahí está entre los de su condición, le comprenden y le respetan.

 

Lo paradójico de la absolución de Camps es que en su inocencia no cree ni él. Tampoco los suyos, de ahí que su rehabilitación política no sea inmediata, como correspondería a un presidente apartado de forma temporal, tras demostrarse su inocencia y, sobre todo, si como afirman los puntos en los que se basa la resolución absolutoria del jurado, ha sido víctima de una trama por parte de policías, fiscales y jueces dirigida nada menos que por el sastre José Tomás, ese al que Trillo ponía en duda porque no tenía título que avalara su condición de sastre que, como todo el mundo sabe, cualifica y pondera el testimonio de cualquier testigo.

Esta trama urdida por el sastre que le ha valido a Camps la absolución, produciría alborozo y risión si no fuera porque de nuevo pone en tela de juicio, y valga la redundancia, ya que de sastres y Justicia hablamos, la capacidad del sistema para resolver lo evidente y la indefensión en la que quedamos los ciudadanos ante el disparate de reacciones absurdas que este esperpento ha generado en nuestros próceres, que no parecen haberse sorprendido ni indignado con lo que se ha escuchado en las sesiones del juicio, más bien al contrario, han celebrado la absolución como si los acusados hubieran sido rescatados de entre los escombros tras un terremoto.

Mala pedagogía para los ciudadanos y legitimación por parte de la clase dirigente de la derecha española de aquella escuela que nació, precisamente, en la Comunidad Valenciana, que definía la política como una extraordinaria oportunidad para forrarse.

Candidato republicano a la Casa Blanca amenaza a Cuba y Venezuela

 

Candidato republicano a la Casa Blanca amenaza a Cuba y Venezuela

El Aspirante republicano llamó a Chávez 'el Fidel Castro joven'

El Aspirante republicano llamó a Chávez ‘el Fidel Castro joven’

Washington, 27 ene. 2012, Tribuna Popular TP.- En un brote de arrebato verborrágico, el aspirante a candidato presidencial por el Partido Republicano, Newt Gingrich, adelantó sus planes si llega a la Casa Blanca en noviembre. El republicano afirmó que aplicará los mismos métodos que su país utilizó contra la Unión Soviética a fines de los ’80, en este caso, para acabar con la “dictadura” en Cuba. Y sostuvo que enemigos de Estados Unidos, como el presidente venezolano Hugo Chávez, deberían saber que Washington está dispuesto a sustituirlo. En este sentido, acusó al presidente Barack Obama de no hacer lo suficiente. “Tenemos que aprender a ser mucho más rígidos, sin llegar a ser militares”, señaló en referencia a las políticas hacia Cuba y Venezuela. Gingrich definió al mandatario bolivariano como “el Fidel Castro joven”.

A su turno, dio algunos detalles de la relación que mantendrá con Cuba. “El plan sería usar todas las herramientas que (el presidente estadounidense) Ronald Reagan, el papa Juan Pablo II y (la primera ministra británica) Margaret Thatcher usaron para quebrar el imperio soviético”, dijo en una entrevista concedida ayer en Florida a la cadena hispana Univisión. Según manifestó, en aquel entonces no se descartaron el uso de armas psicológicas, económicas, diplomáticas e, incluso, operaciones encubiertas.

Tanto Gingrich, como su máximo rival en la carrera por la candidatura presidencial republicana, Mitt Romney, se encuentran en Florida, escenario donde se medirán la semana próxima en un nuevo capítulo de las primarias de su partido; instancia clave ya que en las tres votaciones anteriores no se definió un favorito. Ante este escenario, Gingrich, que se alzó con la victoria en la última cita en Carolina del Sur, acortó distancia con Romney, hasta ahora favorito. En el Estado de Florida, de gran población cubano-norteamericana –y en su mayoría anticastrista–, la cuestión de la política hacia la isla surge como un elemento importante para definir los candidatos.

El tema Cuba estuvo presente en el debate previo a las primarias de Florida, donde el ex presidente de la Cámara de Representantes afirmó que “una presidencia de Gingrich no tolerará cuatro años más de dictadura cubana”. Ayer, el republicano mencionó que es necesario enviar mensajes a la juventud de la isla, apelando a una guerra psicológica. Luego salió a vender espejitos de colores al deslizar que a los jóvenes se les debe decir que “no tienen futuro en la dictadura, pero que tienen un maravilloso futuro si están dispuestos a convertirse en democracia”.

“Se trata de minar y causar una división generacional con estos tipos que representan las fantasías de 1959: es mucho tiempo para tener a la gente viviendo en la miseria por el sueño de un tipo que claramente es un dictador”, dijo en referencia a Fidel Castro. También criticó con dureza la política de Obama hacia la isla, acusándolo de haber ordenado no inmiscuirse en asuntos cubanos cuando sí lo ha hecho en países como Libia o Egipto. Según Gingrich, en caso de que en la isla caribeña se produjera un “levantamiento genuinamente legítimo”, como sucedió con la Primavera Arabe , Estados Unidos “debería estar preparado para estar al lado de la gente”. Gingrich no tuvo tapujos cuando dejó claro que su política hacia Venezuela sería de más mano dura. “Es completamente de nuestro interés que Chávez no se mantenga en el poder”, sostuvo. “Hay muchas cosas que una gran potencia puede hacer para crear un ambiente que minimice la capacidad de un dictador de mantenerse, y diría que estoy inequívocamente decidido a usar el poder estadounidense, en una variedad de formas, para reforzar a nuestros amigos”, afirmó.

Aquiles Montoya, el economista marxista

 

 

Falleció este viernes a la 11 am. Antes de morir envió su último artículo para ContraPunto, en un mensaje a los jóvenes a cultivarse intelectualmente, como todo un Maestro

Por Juan José Dalton

SAN SALVADOR – No lo conocí personalmente mucho; una vez llegó a mi casa para recoger un chihuahuita que le regalamos a Julia Evelyn y a él, y la conversación sobre temas de mutuo interés se prolongó por largas horas. Eso fue hace casi dos años. Aquella noche suscribimos el compromiso para que se convirtiera en colaborador de ContraPunto, compromiso que cumplió hasta unas horas antes de morir.

Audaz en su planteamiento económico en contra del capitalismo y ni se diga contra el neoliberalismo; impulsor de la teoría de la economía solidaria y polémico en el desarrollo de sus teorías políticas.

Todo esto fue reflejado en sus escritos y en sus ideas que divulgó desde la UCA, donde fue académico y últimamente en ContraPunto.

Yo le decía Maestro. Alguna vez tuvimos encontronazos en privado, pero él siempre fue respetuoso, aunque padecía de “la terquedad del izote”.

Este viernes en horas de la mañana, como a las 7 am había un mensaje suyo en mi buzón:

Juan

Este quizà sea mi ùltimo artìculo

Adios

El registro de envío decía: 00:10 (hace 7 horas)

Me dije: ahí está Aquiles con sus bromas, aunque él mismo me había enviado varios mensajes en el que me advertía que estaba muy mal de salud.

Aquiles Montoya fue un Maestro en todo momento y se preocupó por enseñar a sus alumnos. Su último artículo, que a continuación reproducimos, es una de sus cátedras.

He quedado profundamente impresionado con su fallecimiento porque algunas personas de su entorno me cuentan que estaba sumido en una profunda depresión y tristeza, lo cual no refleja en su último artículo, sino todo lo contrario: llama a luchar.

Nos duele y nos dolerá en ContraPunto su ausencia.

Nuestro homenaje al Maestro es continuar siendo críticos de la realidad que vivimos, pero forjarnos cada vez más con intelectuales al servicio de la sociedad.

Con este postulado, Maestro, te decimos adiós.

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La importancia de poseer una mente abierta

Aquiles Montoya (*)

SAN JOSÉ VILLA NUEVA – Siempre he manifestado ser un economista marxista y pienso que, en lo poco que me queda de vida, no encontraré una teoría que me permita comprender de mejor manera el capitalismo. Actualmente, hasta los más acérrimos enemigos de Marx, recomiendan su estudio para comprender la crisis actual del capitalismo. Pero si encontrara una mejor teoría, sin ninguna duda que la abandonaría, como abandoné la máquina de escribir por la computadora.

Ahora bien, lo antes dicho, no significa que yo sea marxista, porque eso del ¨marxismo¨, o del ¨socialismo científico¨, yo aún no lo alcanzo a comprender. Me explico. Si Stalin se declaraba marxista, y sus acciones se justificaban con el marxismo, yo, ciertamente no soy marxista. Como tampoco comparto las ideas políticas de Marx en cuánto al cómo transformar el capitalismo, por ejemplo, lo de la dictadura del proletariado. Aunque si comparto su ideal comunista. Pero ese ideal, esa utopía, no era exclusiva de Marx. También lo fue de los llamados socialistas utópicos: de Pruodon, de quien Marx, hasta se burló en su obra ·La miseria de la filosofía·, o de los anarquistas como Bakunin, y Kropotkin, cuyas ideas, cuyos planteamientos, deberían, al menos, conocerse. Al igual que los de Rosa Luxemburgo, en su lucha contra el reformismo de Berstein y los dirigentes de la socialdemocracia alemana.

Pero, desafortunadamente, en nuestro medio, en este paísito nuestro de mierda, cualquier fulano que sabe leer y escribir, que no es lo mismo que comprender, se atreve a manifestar que yo los quiero ¨salvequear¨, cuando recomiendo leer a Rosa Luxemburgo, como si la problemática económica, social y política de la que me ocupo, fuese un vulgar juego de poquer.

Estoy viejo en edad, pero mi mente sigue joven y abierta a las nuevas y a las viejas ideas, por tal razón es que en esta ocasión deseo compartir con los jóvenes y los viejos, de mente joven, algunas ideas de los anarquistas. No para que se hagan anarquistas –aunque esa es una decisión muy personal- sino para que se percaten, si es que no lo han hecho, de que así como el ¨Mundo es ancho y ajeno¨ en términos de propiedad, también el mundo de las ideas es ancho y ajeno, en términos de conocimiento.

Citaré en esta ocasión algunos planteamientos de Kropotkin, anarquista ruso, a quien Lenin guardaba mucho respeto, aunque fuese su adversario político, pero que tienen gran actualidad. Así escribía Prokoptin:

“A los jóvenes”

Quizás se esté resignando. Como no ve salida a la situación, es posible que se diga a sí mismo: “¡Ya generaciones enteras sufrieron la misma suerte, y yo que no puedo cambiar nada, tengo que sufrirla también! Pues a trabajar, y a vivir de la mejor manera.

¡Vale! Pero la misma vida se va a encargar de que usted se dé cuenta.

Algún día estallará la crisis, una de esas crisis, ya no pasajera como antes, sino que fulmina toda una industria, que echa a la miseria a millares de trabajadores, que diezma las familias. Usted luchará, como los demás, en contra de esta calamidad. Pero pronto se dará cuenta cómo su esposa, su hijo, su amigo, sucumben poco a poco por la escasez, se debilitan bajo sus ojos y, por faltar la comida, acaban por morir en un camastro, mientras que la vida, despreocupándose de quienes perecen, pregona sus alegres ondulaciones en las calles de la gran ciudad, risueña de sol. Usted comprenderá entonces lo asqueroso de aquella sociedad, pensará en las causas de la crisis y la mirada de usted sondeará toda la hondura de esa iniquidad que expone millares de seres humanos a la codicia de un puñado de gandules; entenderá que los socialistas [anarquistas] tienen razón cuando dicen que la sociedad actual tiene que ser, y puede ser transformada totalmente.

Otro día, cuando su amo le busque, para una nueva reducción de sueldos, para quitarle aún algo de dinero para redondear más su fortuna, usted protestará; pero le contestará con prepotencia: “Vaya a pacer hierba, si no quiere trabajar por este precio.” Comprenderá entonces que el amo no sólo quiere esquilmarle como un cordero sino que le considera además como de raza inferior; el amo, que no se conforma con mantenerle entre sus garras con el sueldo, aspira aún a que se convierta usted en esclavo total. Entonces, o tendrá que plegar las espaldas, o renunciará al sentimiento de la dignidad humana y acabará por sufrir todas las humillaciones; o la sangre le subirá a la cabeza, tendrá horror a la pendiente por la que resbala, reaccionará, despedido y echado a la calle, comprenderá entonces que los socialistas [anarquistas] tienen razón cuando dicen: “¡Rebélate! ¡Rebélate contra la esclavitud económica, porque ella es la causa de todas las esclavitudes!” Entonces usted vendrá a tomar su sitio en las filas socialistas y obrará con ellos para libertar a todos los esclavos: económicos, políticos y sociales.¨(Fin de cita)

¿Qué les parece? ¿Tenía o no razón Kropotkin? Aunque éste y otros autores no aparezcan en los manuales, que han sido como el catecismo para algunos, dizque intelectuales de izquierda. Los planteamientos de este viejo intelectual ruso tienen tanta actualidad, que me ha parecido una responsabilidad política el desempolvarlos y darlos a la luz, en un medio como el nuestro, que poco o nada conoce de las ideas anarquistas.

Y a los indignados de nuestra época que ocupan plazas y parques, Kropotkin les dice:

¨Tomar posesión, en nombre del pueblo de los depósitos de trigo, de las tiendas atiborradas de vestimentas, de las casas habitables. No despilfarrar nada, organizarse de inmediato para llenar todos los vacíos, atender todas las necesidades, satisfacer todas las necesidades de producir, ya no para dar beneficios a nadie sino para que la sociedad viva y se desarrolle. […] “¡Pan, la revolución necesita pan! ¡Que otros se ocupen de lanzar circulares de versos rimbombantes! ¡Que otros se cuelguen todos los galones que sus hombros puedan soportar! ¡Que otros finalmente hagan peroratas sobre las libertades políticas! […] Nuestra tarea específica será la de obrar de manera tal que desde los primeros días de la revolución y mientras ésta dure no haya un sólo hombre en el territorio insurrecto a quien le falte el pan.

La idea burguesa consistió en perorar acerca de los grandes principios, o más bien acerca de las grandes mentiras. La idea popular consistirá en asegurar pan para todos. Mientras los burgueses y los trabajadores se harán los grandes hombres en los corrillos, mientras la “gente práctica” discutirá indefinidamente acerca de las formas de gobierno, nosotros, los “utopistas”, tendremos que pensar en el pan cotidiano.

Tenemos la audacia de afirmar que cada uno debe y puede comer según el hambre que tenga, que la revolución vencerá a través del pan de todos.

Como se sabe, somos utopistas, tan utopistas, en efecto, que llevamos nuestra utopía hasta creer que la revolución deberá y podrá asegurar a todos la vivienda, el vestido y el pan; esto no les gusta nada a los burgueses rojos o azules, porque saben perfectamente que un pueblo que comerá según el hambre que tenga será dificilísimo de dominar.¨(Fin de cita)

Y en cuanto a la igualdad de género Kropotkin, manifiesta:

¨Los mismos que desean la emancipación del género humano no han incluido a la mujer dentro de su sueño de emancipación y consideran indigno de su elevada dignidad masculina pensar “en esos asuntos de cocina”, que han cargado sobre los hombros del gran paño de lágrimas: la mujer.¨

Emancipar a la mujer no es abrirle las puertas de la universidad, de los tribunales y del parlamento. La mujer así emancipada desplaza siempre hacia otra mujer los trabajos domésticos. Emancipar a la mujer es liberarla del trabajo embrutecedor de la cocina y del lavadero; es organizarse de tal manera que pueda alimentar y criar a sus hijos, si así le parece, sin perder la posibilidad de asumir la parte que le corresponde en la vida social.¨(Fin de cita).

Generalmente cuando se habla de anarquismo en nuestro medio, se hace de manera despectiva, pero no porque se conozcan sus ideas, su filosofía, sus planteamientos, sino porque en nuestro medio los pocos que se autodenominan marxistas, ni siquiera conocen a Marx, sino que los manuales, ya no digamos el pensamiento de Rosa Luxemburgo, de Gramsci, de los socialistas utópicos, etc.

Para un intelectual político y revolucionario, pienso yo, que es necesario no quedarse, no conformarse con las lecturas de Marx o de Lenin, ya no digamos con el maestro de muchos políticos modernos, como el tal N. Bobio que, no es ni siquiera revolucionario. Y por otra parte, atender a la realidad y ser creativos, esto es, aprender a pensar y proponer sus ideas, pueden ser aceptadas o no. Pero eso es lo menos importante, por eso, cito a Kropotkin, alguien que ha sido ignorado a pesar de tener gran racionalidad y actualidad en su pensamiento.

Adiós muchachos, los quiero mucho, pero por favor cultívense!

Josep Fontana: “Alemanya ha aconseguit dominar de nou Europa”

 

Josep Fontana: “Alemanya ha aconseguit dominar de nou Europa”

El 20-N Josep Fontana va fer 80 anys. I el primer que diu quan ens rep a la Universitat Pompeu Fabra és que només n’hi queda un per poder donar classe, entre ironies sobre les seves neurones. Al legislador li convindria submergir-se en les gairebé mil pàgines, prescindint de les 200 de bibliografia, de Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945(Pasado & Presente). És una obra monumental. I segueix treballant-hi. La història continua.
ARIADNA TRILLAS | Ara, 17/12/2011
La història és un seguit de guerres?
De temps de pau n’hi ha molt pocs. Se suposa que ara estem en pau, però hi ha un munt de guerres obertes. El món hauria de ser com somiaven els anarquistes, tothom feliç, però no hem trobat com fer-ho realitat. Perquè l’ésser humà està dominat per irracionalitats, prejudicis, pors.
La por és un gran fil conductor.
És un element clau que explica la història. Per exemple, la por que senten els que tenen alguna cosa dels que no tenen res, pensen que els assaltaran i els hi prendran. És facilíssim vendre por de l’okupa, del delinqüent, de l’aturat. El vot massiu del PP és això, el ” Virgencita, que me quede como estoy “.
Hi ha dolents. Però hi ha bons?
La història no és de bons i dolents, te l’agafis pel costat que te l’agafis. Tots dos bàndols tenien bones intencions en certs aspectes, i tots dos feien servir mètodes que duen al desastre.
És un indignat superdocumentat?
Un indignat és algú que, de cop, descobreix que el món no és la situació feliç en què creia que vivia i s’indigna. Si ets lúcid, entens bé que el món no va bé i que cal pensar com millorar-lo. Jo m’he format amb Gramsci: el pessimisme de la intel•ligència i l’optimisme de la voluntat. L’acció col•lectiva és l’únic que canvia les coses.
Les desigualtats mai no havien estat tan grans. Hi ha massa inacció?
Ningú no sap ben bé com sortir de la crisi. L’esquerra està desconcertada. I una part majoritària es distingeix de la dreta per la retòrica i poc més. O bé hi ha joves que s’apunten a velles fórmules radicals impossibles d’imposar. Sempre es pot gastar una mica menys, però l’austeritat ens acabarà portant cap a la pobresa, el desemparament, l’extinció.
Ha quallat que calen sacrificis. Creu que expliquem bé la crisi?
S’ha imposat la visió del curt termini, que la crisi és temporal. Però ja des dels 70 s’estan activant mecanismes que estan fent créixer les desigualtats, amenacen els drets socials, redueixen els salaris reals i ens porten a acceptar que els recursos per fer front a l’endeutament dels estats surtin només de la gent amb menys capacitat i que a les persones amb més capacitat se’ls abaixin els impostos. Se suposa que aleshores destinaran els diners a promoure feina i progrés, però mai no ho han fet. La factura l’hem de pagar entre tots.
El 2008 es va perdre la gran ocasió? Greenspan va acceptar que anava errat: el sistema no s’autoregula.
Tot això també respon a la idea que la crisi era temporal. Calia véncer-la i després tot tornaria a ser normal. Però el procés en què s’inscriu la crisi es va iniciar als 70 amb Carter, el va continuar Reagan i després Clinton, amb l’abolició de la vella llei que des dels anys 30 impedia que els bancs de dipòsits especulessin amb els fons. També es va deixar en plena llibertat d’actuació els derivats. Es va permetre l’especulació.
Però el 2008 va ressuscitar Keynes, encara que només un any.
Els governs és cert que van mobilitzar molts diners, però la majoria van anar a salvar la banca, i pocs a estimular l’economia i a donar feina. Com diuen premis Nobel com Stiglitz o Krugman, l’important no és tant el deute com l’atur.
Estem en un terreny abonat per als totalitarismes o dic una tonteria?
No fan cap falta. Els totalitarismes sempre surten quan hi ha una amenaça revolucionària, davant la qual es respon amb mà dura, o amb mà dura i certa capacitat d’engrescament, com el feixisme.
Per què diu que la por a la revolució va desactivar-se el 1968?
Simplificant, el Maig del 68 va començar a mostrar els límits de la revolta. Es va veure que assaltar l’estat des dels carrers de París era impossible, els altres tenien policia i exèrcit. I a l’altre costat, igual: la Primavera de Praga es va esclafar, no es volien tolerar les llibertats. Però a partir dels 70 va quedar la llavor de la por. En la defensa dels drets dels consumidors, per exemple.
És cert que els militars dels EUA van voler fer servir la bomba nuclear?
Sí. En el moment de Kennedy i els míssils cubans. Kennedy va cometre molts errors, però per sort va fer la reflexió que no valia la pena provocar res que pogués costar 7.200 morts. Hi ha l’anècdota del militar que va dir que si en una guerra total quedessin dos americans i un rus ja haurien guanyat. Per sort, al món actual la capacitat dels militars per influir de manera decisiva en política ha minvat.
Una altra cosa bona, va: l’augment de la consciència pel canvi climàtic.
Els plantejaments ecològics són un fruit dels 60, com la situació de la dona en les societats occidentals, o els canvis en la discriminació racial. Però la consciència ecologista no serveix de res. Perquè no arriba a influir políticament. Miri el Canadà.
Parla de penetració del poder polític de l’empresa als EUA. I aquí?
Deunidó. Quin poder polític real té La Caixa a Catalunya?
Ni idea.
Doncs ha de reflexionar sobre La Caixa i la política catalana. De la seva capacitat de penetració n’estic bastant convençut. I li asseguro que mai no en sortirà cap anàlisi desfavorable. I no deu ser una excepció. I el BBVA? I el Santander?
I la penetració de la religió?
Eisenhower; Truman; Bush, que és un convers… El pes dels grups cristians més integristes ha tingut conseqüències sinistres als EUA. I ja veurem què ens passa a nosaltres, tot i que el PP, encara que hagi estat utilitzant la religió contra el PSOE, és massa intel•ligent per no deixar-se entabanar. El problema per a Rajoy és l’economia. Només pot escoltar instruccions de Berlín.
Alemanya mana molt.
Alemanya ha aconseguit dominar de nou Europa, s’assembla molt al que somniaven abans. Però en pagarem l’autèntica factura nosaltres.
Els EUA veien la mà de Moscou arreu. Error conscient o paranoia?
Es van negar a entendre els nacionalismes. Per exemple, que els nord-vietnamites poguessin ser nacionalistes. Veien Moscou movent-ho tot. Era un error. Tenien por del fantasma de l’altre costat, quan era més dèbil del que semblava. I els russos, igual. Quan a Reagan li van dir que els russos tenien por que els EUA els ataquessin, va respondre, sorprès: “Per què? Què tenen que ens pugui interessar?” L’altre error dels dos bàndols era la teoria del dòmino: no podem deixar que un país caigui, perquè corromprà la resta.
Àsia condemna Occident a l’ocàs?
A l’Àsia és on hi ha els motors del creixement econòmic mundial, però els del poder polític encara no hi són. Ara veiem un problema de rivalitat entre els EUA i la Xina pel control del Pacífic Sud que pot comportar seriosos problemes. Els EUA encara diuen: hi ha una zona potencialment molt rica en recursos naturals, que cal treure del seu abast. Queda molta història per escriure en el terreny de la Guerra Freda, que en aquest camp encara és tan viva com el 1950. Els americans tenen projectes militars sobre com fer una guerra per controlar què porten els vaixells, per aïllar la Xina!
Quants llibres ha llegit per fer el seu? 200 planes de bibliografia…
No ho sé, però el que és segur és que el que m’he hagut de gastar en llibres no ho compensaré mai amb els drets d’autor. He treballat amb un text escrit que anava millorant i allargant, i amb materials agrupats. I encara estic recollint material, com si l’hagués de tornar a escriure.
Què li agrada tant, de la història?
Amb Jaume Vicens Vives compartíem un lema, el tinc aquí penjat en un tros de carta: “La història serveix per entendre el món on vivim, i pots fer feina per al país treballant-la”.
Quan es va desencantar del PSUC?
Vaig militar en un partit que tenia una capacitat popular extraordinària, que era capaç de fer moure la gent als barris, que els diumenges sortien a vendre la premsa. Era una cosa oberta. Després es va matar des de dalt. A partir d’un cert moment, vaig decidir que no estava disposat a sotmetre’m, que ningú controlés el que pogués opinar o pensar. Però tinc el cor a l’esquerra i la sang, roja. Seguiré votant a l’esquerra, o a la CUP si acaba tenint consciència col•lectiva per presentar-se arreu.
L’estat plurinacional que defensava ha fracassat…
Caldria fer una educació col•lectiva tan gran per vèncer els prejudicis que no veig com podríem fer-la. La dreta utilitza l’argument anticatalà perquè sap que és un argument eficaç. El que hi ha hagut ha estat un cert desplegament d’autonomisme administratiu, amb tolerància per a determinades coses però amb molt poca capacitat de comprensió.
L’alternativa és la independència?
Qui és independent, ara? Rajoy és gaire independent?
Hi ha estats, però.
Malauradament no és un objectiu a curt termini, entre altres coses perquè a Berlín tampoc no ens ho deixarien fer. La pròxima cosa que voldria fer és una reflexió sobre la identitat dels catalans. És un tema complicat i difícil.

“Quiero seguir al pie del cañón”. Entrevista Oskar Lafontaine • • • • •

Antes del cambio de año, Peter Heimann entrevistó para el Sächsische Zeitung a Oskar Lafontaine sobre la crisis financiera y la situación de La Izquierda.

Señor Lafontaine, como ministro de Finanzas fue tachado como “el hombre más peligroso de Europa”. Hoy son moneda corriente algunas de sus propuestas de entonces. ¿Vale aquí el dicho de que a los pioneros los castiga la política?

Es una manera de verlo. Pero mucho más importante que mi propios sentimientos al respecto es que para los mercados financieros de cualquier parte del mundo sigue valiendo otro dicho: a quien llega demasiado tarde le castiga la vida. La regulación de la industria financiera en los años 1998 y 1999 hubiera podido evitar inmensos daños. Por desgracia los gobiernos europeos no estaban dispuestos. Y hoy todos los estados se encuentran bajo la dictadura de los mercados financieros.

¿Sobrevivirá el euro?

Si los gobiernos de Europa no modifican fundamentalmente su política, el euro no sobrevivirá. El sistema del euro está construido sobre bases falsas. No se puede tener una moneda común sin una política económica, financiera y social común. En los últimos años se le prestó sobre todo demasiada poca atención a la coordinación de las políticas salariales, lo que condujo a que en algunos países los salarios crecieran mucho y en Alemania demasiado poco. En Alemania el dumping salarial ha llevado a que Alemania venda más mercancías a algunos países de las que ella importa de estos países. Por ese motivo hubieron de endeudarse: para pagar por las mercancías alemanas.

Pero los salarios en Alemania no son responsables de la deuda de Grecia.

Lo son. La relación es muy sencilla. Cuando dos países comercian el uno con el otro, y un país vende al otro muchas más mercancías que éste al primero, el país que vende menos mercancías sólo puede endeudarse. De lo contrario no puede pagar las exportaciones del otro país, en este caso las exportaciones de Alemania. Naturalmente, la política griega contribuyó considerablemente al endeudamiento del estado con la concesión de crédito a la ligera.

Incluso así, muchos países han vivido, por otros motivos, por encima de sus posibilidades.

La frase “vivir por encima de nuestras posibilidades” tiene que explicarse. Los pensionistas, los trabajadores y los socialmente necesitados no han vivido por encima de sus posibilidades. Por encima de sus posibilidades han vivido todos los maníacos de la industria financiera que han hecho sus negocios especulativos y se han embolsado pingües beneficios. Por encima de sus posibilidades han vivido las élites políticas, como las que, en Grecia, son responsables de un gasto militar fuera de todo sentido común, bajo cualquier punto de vista. Y por encima de sus posibilidades han vivido también países que han importado a lo grande sin al mismo tiempo haber podido exportar en esa misma medida su propia producción.

¿Tiene algún sentido rescatar al euro? Y si lo tiene, ¿cómo hacerlo?

El euro ha puesto a Europa en un brete. Yo estoy a favor de que la unificación europea progrese, y en consecuencia, de que se rescate al euro. No hay ninguna vía ideal. El Banco Central Europeo tiene que conceder créditos directamente a los estados que lo necesitan urgentemente. Así se pondría fin de un plumazo a la presión de los mercados financieros y de las agencias de calificación.

Pero eso sería introducir los eurobonos por la puerta trasera.

No del todo, porque también se comerciaría con eurobonos en los mercados financieros. Los eurobonos por la puerta trasera los tenemos desde hace tiempo: el Banco Central Europeo apoya en no poca medida al sistema del euro y vende bonos del estado.

¿Qué tipo de medidas serían necesarias en los estados europeos?

En el caso de Grecia un recorte radical del gasto militar. La total falta de credibilidad de la política alemana puede reconocerse en el hecho de que Grecia es el mayor importador de armas alemanas. Europa debe introducir un impuesto a las grandes fortunas, esto es, tasar a los ricos. Lo que la política y la opinión pública deben aprender de una vez por todas es que la verdadera carga del estado es sobre todo la fortuna de los ricos. Los millonarios en Alemania tienen más dinero que deuda tiene la República Federal. Los millonarios europeos tienen diez billones de dólares invertidos en riqueza financiera, mientras que los estados europeos tienen, en conjunto, diez billones de euros.

¿Y cuánto le cuesta el rescate del euro al ciudadano común?

La decisión es muy simple. O se toma el dinero de los ricos o se lo toma de los trabajadores y los necesitados socialmente. Es esta última vía la que Merkel quiere imponer en Europa, porque ella, como el resto de estados europeos, no se atreven a tocar el dinero de los ricos. En las últimas décadas hemos tenido una política por la cual los ricos se han hecho cada vez más ricos y los trabajadores y pensionistas relativamente cada vez más pobres. Hay que poner fin de una vez por todas a esta política.

¿Ve en el 2013 la oportunidad de que La Izquierda participe en el gobierno federal? ¿O apuesta por la oposición?

La Izquierda quiere modificar el estado de las cosas en interés y para el uso de quienes han sido los perdedores en las últimas décadas. Éstos son los trabajadores, pensionistas y los socialmente necesitados. Si los socialdemócratas y los verdes están preparados para un nuevo comienzo político, y esta nueva orientación programática se la toman en serio, entonces es posible un trabajo conjunto. El SPD y Los Verdes desregularon los mercados financieros y son también responsables del catastrófico endeudamiento, como consecuencia de que la crisis bancaria se haya extendido a los estados. La otra condición sería que Alemania no participase en más guerras de intervención, esto es, en guerras para asegurarse los mercados de materias primas y mercancías.

¿Está usted mismo lo suficientemente en forma como para contribuir cada vez más a este resultado en el plano federal?

En los últimos meses me he involucrado más en el plano federal. Y quiero seguir al pie del cañón. Pero eso no significa que especule con cuestiones personales o de dirección, sean cuales sean. Tenemos dos presidentes electos, y un partido de izquierdas debe de tener un código de honor por el cual los presidentes electos son apoyados por los demás, solidariamente, en su trabajo.

Sin embargo el próximo mes de julio debe elegirse una nueva dirección para el partido. Algunos de sus compañeros quieren llevar a cabo entre los militantes unas elecciones primarias. ¿Qué tiene usted en contra?

Nada. Yo mismo propuse para nuestro programa introducir la posibilidad de consultas vinculantes a los militantes para cuestiones relacionadas con la dirección política. Las consultas que no son vinculantes son más bien problemáticas, porque los militantes quieren decidir, pero su decisión no es vinculante. La normativa del partido prescribe por el momento que la presidencia sea elegida por los delegados en un congreso. Más allá de eso, las cuestiones personales en una consulta se tornan problemáticas, porque mientras tanto no se ha agotado el período de ejercicio de la presidencia electa. Ésta es la diferencia con las anteriores consultas del SPD. El presidente [Björn] Engholm dimitió antes de la consulta. Hoy La Izquierda tiene una presidencia electa. Por respeto a su trabajo no debería celebrarse, al menos así lo creo yo, ninguna consulta durante su mandato.

Su compañero Dietmar Bartsch, antiguo coordinador federal de La Izquierda, ha anunciado su candidatura a la presidencia del partido. Su relación con él es tensa. ¿Han hablado y resuelto ya sus problemas?

Conversamos con normalidad. Pero he dejado claro aquí, en la dirección del Sarre, que un presidente tiene que contar con el apoyo del congreso. Si quiere llevar a cabo su política ha de asegurarse el apoyo del congreso. Por este motivo he aconsejado que todos los militantes que quieran presentar su candidatura lo hagan en el Congreso federal del partido.

El partido, a escala federal, según su opinión en el último año y medio no se ha actuado como debiera. ¿Qué debe cambiar?

No tenemos que ocuparnos con temas secundarios que no interesan a nuestros votantes. Y no tenemos que dejarnos atrapar en discusiones personales que no terminan nunca. Eso sólo nos distrae de que somos el único partido que tiene una respuesta clara y firme a la crisis financiera.

Oskar Lafontaine fue Presidente del partido de La Izquierda entre 2007 y 2010.

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

El mundo ya ingresó en la segunda fase de la crisis. Entrevista Gérard Duménil • • • • •

En todas partes la derecha retomó la ofensiva. Ella se limita a la cuestión del déficit fiscal y al aumento de la deuda pública. Ella simula no ver que la austeridad presupuestaria, además de la transferencia del peso de la deuda a las clases populares que le agrada, no puede sino producir la recaída en una nueva contracción de la actividad. Se trata de la segunda fase de la crisis. Esta segunda fase no será la última. La nueva inmersión en la recesión necesitará de nuevas políticas, sostiene el economista francés Gérard Duménil en una entrevista con Jornal da Unicamp (Universidad de Campinas).
El economista francés Gérard Duménil es autor de varios libros y ensayos sobre el capitalismo contemporáneo. Este año publicó, en colaboración con Dominique Lévy, el libro La crisis del neoliberalismo (Harvard University  Press, 2011).  Duménil participó en una Conferencia sobre la actual crisis, realizada por el Centro de Estudios Marxistas (Cemarx),  en el ámbito del programa de graduados en Ciencias Políticas del Instituto de Filosofía y Ciencias  Humanidades (IFCH) de la Unicamp.
Jornal da Unicamp –  Usted viene investigando el capitalismo neoliberal hace mucho tiempo. Según su análisis ¿cómo se debe caracterizar este paso actual del capitalismo?
Gérard Duménil – El neoliberalismo es la nueva etapa en la que ingresó el capitalismo durante la transición de los años 70 y 80. Yo y Dominique Lévy  hablamos de un nuevo “orden social”. Con esa expresión nosotros designamos la configuración de los poderes relativos de las clases sociales, dominaciones y compromisos. El neoliberalismo se caracteriza, de esta manera, por el reforzamiento del poder de las clases capitalistas en alianza con la clase de los gerentes (los cuadros), sobretodo en las cumbres de las jerarquías y de los sectores financieros.
En el transcurso de las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las clases capitalistas observaron que su poder y sus ingresos se reducían significativamente en la mayoría de los países. Resumiendo, podríamos hablar de un orden  “socialdemócrata”. Las circunstancias creadas por la crisis de 1929, la Segunda Guerra Mundial y la fuerza internacional del movimiento obrero habían conducido al establecimiento de este orden social relativamente favorable al desarrollo económico y  a mejorar las condiciones de vida de las clases populares, obreros y empleados subalternos. El término “socialdemócrata” para caracterizar este orden social se aplicaba, evidentemente, mejor a Europa que a los Estados Unidos.
Con el establecimiento del nuevo orden social neoliberal, el funcionamiento del capitalismo se transformó radicalmente: una nueva disciplina se impuso a los trabajadores, en cuanto a las condiciones de trabajo, poder adquisitivo, protección social etc., además de la desregulación (en particular financiera), abriendo las fronteras comerciales y a la libre movilidad de los capitales en el plano internacional, libertad para invertir en el extranjero. Estos dos últimos aspectos colocaron a todos los trabajadores del mundo en una situación de competencia, cualquiera sea el nivel de salario comparativo en los diferentes países.
En las relaciones internacionales, las primeras décadas de la posguerra, aún en el viejo orden “socialdemócrata”, estuvieron marcadas por prácticas imperialistas de los países centrales: en el plano económico, presión sobre los precios de las materias primas y la exportación de capitales; en el plano político: corrupción, subversión, y guerra. Con la llegada del neoliberalismo las formas imperialistas fueron renovadas. Es difícil juzgar en términos de intensidad, haciendo comparación. En términos económicos, la explosión de las inversiones directas en el extranjero durante la década de 1990 sin duda multiplicó el flujo de los beneficios extraídos de  los países periféricos por las clases capitalistas del centro. El hecho de que los países de la periferia desearan recibir esas inversiones no cambia nada la naturaleza imperialista de estas prácticas; se sabe que todos los trabajadores “quieren” ser explotados antes que desempleados.
Cuando a mediados de los años 90, hemos introducido esta interpretación del neoliberalismo en términos de clase, ella despertó poco interés. Pero la explosión de las desigualdades sociales dio esta interpretación la fuerza de la evidencia. La particularidad del análisis marxista es la referencia a las clases más que los grupos sociales. Ese carácter de clase está inscripta en todas las prácticas neoliberales, e incluso los keynesianos de izquierda se expresan, ahora, en esos términos. La negativa a esta interpretación, sin embargo, todavía se mantiene; muchos no aceptan el papel importante que atribuimos a los gerentes (cuadros, administradores o ejecutivos N.dT.) en el orden social neoliberal.
Entre los marxistas, se sigue negando que el control de los medios de producción en el capitalismo moderno esté asegurado conjuntamente por las clases capitalistas y por la clase de los administradores (cuadros), lo que hace a esta última categoría un segundo componente de las clases superiores. Esta negativa es incluso más desconcertante cuando se tiene en mente que en el neoliberalismo las rentas de las categorías superiores de los gerentes se expandieron más que las rentas de los capitalistas.
JU – Para algunos autores, el neoliberalismo fue un ajuste inevitable provocado por la crisis fiscal del Estado; para otros fue el resultado, también inevitable, de la globalización.
Gérard Duménil –  La explicación del neoliberalismo por “crisis fiscal” y a menudo también por la inflación es la explicación de la derecha; es una defensa de los intereses capitalistas.  Ella especula con la inconsecuencia de los bloques políticos que dirigieron el orden social de la posguerra. Ellos fueron incapaces de gestionar la crisis de los años 70 y prepararon la cama para el neoliberalismo. Lo mismo ocurre con la explicación que presenta al neoliberalismo como consecuencia de la globalización. Este argumento invierte las causalidades. Lo que el neoliberalismo hizo  es orientar la globalización, una vieja tendencia, hacia nuevos  objetivos y acelerar su curso, abriendo el camino a la “globalización neoliberal”. El movimiento altermundista luchó por otra globalización, solidaridad y no basada en la explotación en beneficio de una minoría.
JU- Usted acaba de publicar, junto a su colega Dominique Lévy, un libro sobre la actual crisis económica. En su evaluación, ¿cuál es la naturaleza de esta crisis?
Gérard Duménil – La crisis actual es una de las cuatro grandes crisis – crisis estructurales – que el capitalismo atravesó desde finales del siglo XIX: la crisis de 1890, la crisis de 1929, la crisis de la década de 1970 y la crisis actual que comenzó en 2007/2008. Estas crisis son episodios de perturbación de una duración de aproximadamente una decena de años (para las tres primeras). Que ocurren con una frecuencia de unos 40 años y separan los órdenes sociales que recordé en respuesta a la primera pregunta. La primera y la tercera de estas crisis, la de las décadas de 1890 y de 1970, continuaron en fases de caída de la tasa de ganancias y pueden ser calificadas como crisis de rentabilidad. Las otras dos crisis, la de 1929 y la actual, nosotros las llamamos como “crisis de hegemonía financiera”. Son grandes explosiones que ocurren como consecuencia de prácticas de las clases superiores con el objetivo de aumentar sus ingresos y su poder. Todos los procedimientos del neoliberalismo están aquí en acción: desregulación financiera y globalización. El primer aspecto es evidente, pero la globalización fue también, como se indicará, un factor clave de la actual crisis.
La caída en la tasa de ganancia y explosión descontrolada de las prácticas de las clases capitalistas son dos grandes tipos de explicación de las grandes crisis en la obra de Marx. El primer tipo es bien conocido. En el libro III de El Capital, Marx defiende la tesis de la existencia de una “tendencia decreciente de la tasa de ganancia” inherente al carácter del cambio tecnológico en el capitalismo (la dificultad de aumentar la productividad en el trabajo, sin realizar inversiones muy costosas, lo que Marx describe como la “elevación de la composición orgánica del capital”).
Nótese que Marx refuta explícitamente la imputación de la caída en la tasa de ganancia al aumento de la competencia. (El segundo mayor tipo de explicación de las crisis ya aparece en esbozo en los escritos de Marx de la década de 1840). En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx describe las clases capitalistas como aprendices de brujos, desarrollando mecanismos capitalistas bajo formas y en grados peligrosas y perdiendo, finalmente,  el control sobre las consecuencias de su acción. Los aspectos financieros de la actual crisis remiten directamente a los análisis del “capital ficticio”, a los que Marx dedicó largos desarrollos en el libro II de El Capital, desarrollos que hacen eco de las ideas  expuesta en El Manifiesto. De una manera bien extraña, algunos marxistas sólo aceptan la explicación de las grandes crisis por caída en la rentabilidad, excluyendo cualquier otra explicación, y pasan a multiplicar  cálculos mal fundamentados.
Pero la crisis actual no es una simple crisis financiera. Es la crisis de un orden social insostenible, el neoliberalismo. Esta crisis, en el centro del sistema, debería ocurrir en cualquier caso, un día u otro, pero llegó en forma particular en 2007/2008, apareciendo en los Estados Unidos. Dos tipos de mecanismos convergieron. Encontramos, por un lado, la fragilidad inducida en todos los países neoliberales  por las prácticas de financierización y de la globalización (en particular financiera), prácticas impulsadas por la búsqueda desenfrenada de ganancias crecientes por parte de las clases dominantes, reforzada por el rechazo de la regulación. El Banco central de Estados Unidos, en particular, perdió el control de las tasas de interés y la capacidad de conducir las políticas macroeconómicas como resultado de la globalización financiera. Por otra parte, la crisis fue el efecto de la trayectoria económica estadounidense, una trayectoria de desequilibrios acumulados, que los Estados Unidos pudieron mantener debido a su hegemonía internacional – contrariamente a Europa que considerada en su conjunto, no conocía tales desequilibrios.
Desde 1980, el ritmo de acumulación de capital en los Estados Unidos se desaceleró en el territorio del propio país, al tiempo que aumentaron las inversiones directas en el extranjero.  A esto es necesario añadir: un déficit  creciente del comercio exterior, un gran aumento en el consumo (de parte de las capas más favorecida) y un endeudamiento igualmente creciente de las familias. El déficit de comercio exterior (el exceso de importaciones frente a las exportaciones) alimentaba un flujo de dólares para el resto del mundo que tuvo como único uso la compra de títulos estadounidenses, llevando a la financiación de la economía de los EE.UU. por los extranjeros-  una “deuda” vis à vis de los extranjeros, simplificando un poco.
Por razones económicas, que no voy a explicar aquí, el crecimiento de la deuda externa debía ser compensado por el de la deuda interna, la de las familias y la del Estado, a fin de mantener la actividad en el territorio del país. Esto fue hecho alentando el endeudamiento de las familias por la política de crédito y de desregulación- la deuda del Gobierno podría haber reemplazado el endeudamiento de las familias pero eso iba contra las prácticas neoliberales anteriores a la crisis. Los acreedores de las familias (bancos y otros) no conservaron os créditos originales, porque los revendían bajo la forma de títulos (obligaciones), cuya mitad, más o menos, fue comprada por el reto del mundo.
De tanto prestar a las familias más allá de su capacidad para saldar las deudas, los incumplimientos al pago de los vencimientos se multiplicaron desde el comienzo del año 2006. La  devaluación de esos créditos impagos desestabilizó el frágil edificio financiero, de los Estados Unidos y del mundo, sin que el Banco central de los Estados Unidos estuviese en condiciones restablecer los equilibrios en el contexto de la desregulación y de la globalización que él mismo había favorecido. Este fue el factor desencadenante, pero no el fundamental de la crisis – combinación de factores (la locura neoliberal en este dominio) y reales (la globalización, el sobre consumo estadounidense y el déficit de comercio exterior de ese país).
JU – Usted dijo en sus conferencias en Brasil que la crisis económica habría entrado en una segunda fase. ¿Como se ha venido desarrollando la crisis?
Gérard Duménil – El mundo ya ingresó en la segunda fase de la crisis. Es fácil comprender las razones. La primera etapa llegó en el otoño de 2008, cuando cayeron las grandes instituciones financieras estadounidenses, donde comenzó la recesión y la crisis se extendió al resto del mundo. Las lecciones de la crisis de 1929 fueron bien aprendidas. Los bancos centrales intervinieron masivamente para apuntalar las instituciones financieras (por temor a una repetición de la crisis bancaria de 1932) y los déficits presupuestarios de los Estados alcanzaron niveles excepcionales. Pero estas medidas keynesianas, estimulando la demanda, sólo podrían tener el efecto de un apoyo temporal de la actividad.
Los gobiernos de los países del centro aun no habían tomado conciencia del carácter estructural de la crisis. Ellos actúan como si la crisis hubiera sido puramente financiera, ya  desactualizada; sin embargo, las medidas recetas keynesianas sólo crean una suspensión.  Ninguna media anti neoliberal importante fue tomada en los países centrales. Son sólo políticas encaminadas a fortalecer la exploración de las clases populares.
En los Estados Unidos, la administración de Barak Obama elaboró una ley, la ley Dodd-Frank, para regular las prácticas financieras, pero los republicanos bloquearon completamente su aplicación. En otras esferas, tales como la administración de empresas, exportación, déficit del comercio exterior, nada se hizo.  En Europa, la crisis no fue identificada como la crisis del neoliberalismo. Alemania se presenta como habiendo demostrado la sustentabilidad del camino neoliberal. La crisis es imputada a la incapacidad de gestión de determinados Estados, particularmente de Grecia y Portugal.
En todas partes la derecha retomó la ofensiva. Ella se limita a la cuestión del déficit fiscal y al aumento de la deuda pública. Ella simula no ver que la austeridad presupuestaria, además de la transferencia del peso de la deuda a las clases populares que le agrada, no puede sino producir la recaída en una nueva contracción de la actividad. Se trata de la segunda fase de la crisis. Esta segunda fase no será la última. La nueva inmersión en la recesión necesitará de nuevas políticas.  Contrariamente a Europa, los Estados Unidos se lanzaron masivamente al financiamiento directo de la deuda pública por el Banco central (la quantitative easing). Mucho más será necesario, a pesar de la derecha. Tenemos dificultad en ver cómo Europa puede escapar  de eso.
JU- Se sabe que la crisis económica ha golpeado más fuerte, al menos hasta ahora, en Estados Unidos y Europa. En la década de 1990, por el contrario, las crisis económicas fueron más fuertes en la periferia. ¿Por qué esta diferencia? ¿Cómo la actual crisis se manifiesta en diferentes regiones del mundo?
Gérard Duménil – Hasta la segunda mitad del decenio de 1990, el neoliberalismo produjo estragos en el mundo, en particular en América Latina y Asia. Incluso hoy en día, las tasas de crecimiento en América Latina siguen siendo inferiores a la de las primeras décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial y esto a pesar de la reducción masiva de los salarios reales, que fueron rebajados a la mitad durante la crisis de 1970 en algunos países de la región. En la década de 1990 – y en 2001 en la  Argentina – los avances del neoliberalismo provocaron grandes crisis, de la que la crisis Argentina es un caso emblemático.
El mundo entró ahora en una nueva fase. La transición hacia el neoliberalismo provoca un tipo de “divorcio”, en los países del centro, entre los intereses de las clases altas y el territorio económico del país. El caso de los Estados Unidos es espectacular. Como he dicho, las grandes empresas del país invierten cada vez menos en el territorio del país y cada vez más en el resto del mundo. La globalización ha dado lugar a un desplazamiento de la ubicación de la producción industrial hacia la periferia: en Asia, América Latina e incluso en algunos países del África subsahariana.
JU- Las políticas propuestas para superar la crisis por los dos grandes de  la Unión Europea han reiterado las fórmulas neoliberales. Los mercados intimidan a los gobiernos; Sarkozy y Merkel exigen más y más recortes  presupuestarios. ¿Por qué insistir en una política que, para muchos observadores, está en el origen de la crisis? ¿Qué resultado se logrará con la aplicación de tales políticas?
Gérard Duménil- Yo no creo en absoluto que el rigor presupuestario haya sido una de las causas de la crisis. Esta es la expresión de una creencia keynesiana  ingenua, tan ingenua  como la creencia en la capacidad de esas políticas para llevar a una salida de la crisis, prescindiendo de las necesarias transformaciones anti-neoliberales. Sin embargo, en este contexto, las políticas que tienden a erradicar el déficit provocarán una nueva caída de la producción.
JU- Muchos analistas han puesto de relieve que los partidos, ya sean de derecha o izquierda, no difieren mucho en las propuestas para enfrentar la crisis. Además, en varios países europeos como Inglaterra, España y Portugal, la derecha fue favorecida electoralmente por la crisis económica. ¿Los movimientos sociales podrían construir una alternativa de poder? ¿Cuál podría ser un programa popular para enfrentar la crisis actual?
Gérard Duménil – Nosotros no hablamos de los aspectos políticos del neoliberalismo. La alianza en la cumbre de las jerarquías sociales entre las clases capitalistas y la clase de los  gerentes (cuadros) logró por diversos mecanismos apartar a las clases populares  de la política “politiquera”. Quiero decir: las apartó de los juegos de los partidos políticos y de los grupos de presión. Para las clases populares sólo quedó la lucha en la calle.
Es necesario hacer entrar en escena a los grupos sociales que se encuentran en la “periferia” de los gerentes (cuadros): los intelectuales y los políticos profesionales. En el compromiso social de la  Posguerra, fracciones relativamente importantes de esos grupos eran partidarias de la alianza con las clases populares (a las que ellos no pertenecían), a las que ellas apoyaban en sus propios campos de actuación.
En el contexto del colapso del movimiento obrero mundial, las clases capitalistas lograron, con el neoliberalismo, sellar una alianza con las clases de los gerentes – usando el recurso de la remuneración, claramente – llevando poco a poco esos grupos periféricos (la Universidad proporciona muchas ilustraciones sobre este fenómeno) en el emprendimiento de la conquista social del neoliberalismo. La proporción de los grupos sociales motivados hacia una alianza con las clases populares se redujo considerablemente, quedando limitada a algunos grupos “iluminados”  a los que yo mismo pertenezco.
El sufrimiento de las clases populares no llega al grupo de los gerentes y, en el plano político, no hay ningún gran partido de izquierda. En Francia se sabe en lo que convirtió el Partido Socialista, ganado completamente por la “globalización”, un término para ocultar el neoliberalismo. Algo similar podría decirse de los demócratas en Estados Unidos y dejo a ustedes mismos  juzgar la situación de Brasil a ese respecto.
La vida  política – politiquera – se reduce a la alternancia entre dos partidos no equivalentes; pero el partido que se dice la izquierda es incapaz de proponer una alternativa, para no hablar de su implementación. El voto se reduce a aquello que nosotros llamamos en Francia el  “voto castigo”. La derecha sucede a la izquierda en España, por ejemplo, porque la izquierda estaba en el poder durante la crisis; la derecha no tiene, por supuesto, ninguna capacidad superior  para gestionar la crisis.
JU- Muchos observadores han hablado de la posibilidad de extinción del euro. ¿Cree usted que esto puede ocurrir? En su evaluación, ¿cuáles serían los resultados más probables de la crisis actual?
Gérard Duménil – Es posible que algunos países salgan  de la zona euro. Esto no resolvería el problema de la deuda de ellos, que se tornaría todavía impagable después de la devaluación de la nueva moneda que sustituya al euro. El problema es la cancelación de la deuda o su adopción por el Banco central. La crisis de la deuda ha llegado ahora a los países de Europa Central y será necesario que estos países tomen conciencia de la amplitud y de la verdadera naturaleza del problema.
Esto remite a las características de lo que llamamos “la tercera fase de la crisis”. ¿Cuáles políticas serán tomadas frente a una nueva recesión? ¿Cómo será gestionada la crisis en Italia y luego en Francia? ¿Cómo Alemania responderá a la presión de los “mercados” (las instituciones financieras internacionales)? Una cosa es cierta: estas deudas no pueden ser pagadas, lo que exige la transferencia de ellas fuera de los bancos o una fuerte intervención en su gestión.
Ahora, el punto fundamental es la voluntad de los gobiernos de los países más poderosos de Europa, especialmente de Alemania, para fortalecer la integración Europea (en lugar de reventar la zona euro), que se opone a la voluntad de “desglobalizacion”  de  algunos. Ese debate esconde la cuestión central: ¿Cuál Europa? Una Europa de las clases altas o la de un nuevo compromiso de izquierda.

Gérard Duménil es investigador del CNRS. Su último libro, en colaboración con Dominique Lévy, es La crisis del neoliberalismo (Harvard University  Press, 2011).