Redistribuir para crecer. Cómo estimular la economía y mejorar la justicia social sin aumentar el déficit

 

 

Redistribuir para crecer. Cómo estimular la economía y mejorar la justicia social sin aumentar el déficit
Andy Robinson · · · · ·
10/06/12
 

 

Pocos en Berlín, Bruselas o Madrid hablan del balanced budget multiplier -multiplicador de presupuesto equilibrado-. Pero deberían, porque es una herramienta de la política fiscal mediante la cual se puede impulsar el crecimiento sin aumentar el déficit público. Una forma de cuadrar el círculo para economías maltrechas, como la española, carentes de margen para políticas expansivas.

¿Cuál es el secreto? Medidas redistributivas para corregir una creciente polarización de las rentas que, además de ser injusta, reduce la demanda agregada en la economía y agrava la recesión.

El multiplicador de presupuesto equilibrado se basa en la idea de que “la austeridad, si se dirige contra los contribuyentes más ricos, no tiene por qué perjudicar la demanda ni el crecimiento”, explica Simon Wren-Lewis, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), durante una entrevista telefónica.

El multiplicador clásico funciona así. La inversión pública en la modernización de un viejo hospital o escuela, por ejemplo, crea puestos de trabajo y gasto en servicios y bienes. Esto, a su vez, genera nuevas rentas y estas también se gastan. Una inversión inicial de 10.000 euros con un multiplicador de 1,5 tiene un impacto sobre la demanda final equivalente a 15.000 euros.

La novedad del multiplicador de presupuesto equilibrado es que se corrija el impacto presupuestario del gasto con subidas de impuestos que no afecten la demanda. De ahí la lógica de hacer pagar más a los ricos. “Si subes impuestos provisionalmente a los contribuyentes de rentas altas, ellos reducirán sus ahorros, pero no su gasto”, dice Wren-Lewis. “Mientras, las subidas de inversión pública en sanidad, enseñanza o infraestructuras pueden tener un efecto multiplicador del 1,5 o más”, calcula. Si hay margen también para recortar impuestos a las rentas más bajas, todavía mejor, porque las familias pobres gastan hasta el 100% de cada incremento de su renta.

Es un buen momento para probar la medida. Según el Wealth Report de Capgemini, el número de millonarios a escala mundial subió un 8,3% entre el 2010 y el 2011 y un 26% desde el 2008. François Hollande, el nuevo presidente francés, ha anunciado medidas parecidas, usando una subida de impuestos sobre rentas superiores a un millón de euros para financiar la contratación de miles de profesores. Mantiene sus objetivos de reducción de déficit.

“El multiplicador de presupuesto equilibrado es una opción clara para la periferia europea”, indicó el premio Nobel Joe Stigltiz en una conferencia en Roma. En su opinión, ayudaría a países como España a escapar de la trampa tendida por mercados esquizofrénicos que exigen austeridad pero castigan el impacto negativo de los ajustes sobre la demanda y el crecimiento.

Desde luego, es de las pocas herramientas que permitirían que el Gobierno español cumpliese con su sueño de “generar crecimiento mediante la austeridad”.

¿Por qué no se hace uso de esta herramienta macroeconómica que combina disciplina fiscal, reactivación económica y justicia social? “Porque ocasiona problemas políticos sobre todo para gobiernos de centroderecha, como el británico o el español”, dice Wren-Lewis. “No se atreven a subir impuestos a contribuyentes de rentas altas porque son sus votantes”.

 

Andy Robinson es un corresponsal volante del diario barcelonés La Vanguardia.

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