Archive | Agost 2012

Paco Fernández Buey, un intelectual comprometido

 

 

 http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/08/27/paco-fernandez-buey-un-intelectual-comprometido/

Paco Fernández Buey, un intelectual comprometido

27 ago 2012

Ha muerto un intelectual comprometido con el bienestar y calidad de vida de las clases trabajadoras y de otros sectores de la población, componentes de las clases populares de este y otros países, así como con los movimientos de liberación existentes alrededor del mundo. El objetivo de su vida fue contribuir con su trabajo a terminar con la explotación, fuera ésta de clase, de género, de raza o de nación. Ya en sí, este propósito le distinguió de la gran mayoría de intelectuales que ponen sus conocimientos al servicio de las estructuras de poder, garantizando su reproducción. Pero lo que también distinguió a Paco Fernández Buey fue su coherencia. Fue característico de su compromiso no desviarse de aquel objetivo, intentando mostrar, en su vida personal, la continuidad de sus principios, lo cual le llevó a enfrentarse incluso a personajes, movimientos y partidos de izquierda que él consideró demasiado acomodadizos. Fue, en este aspecto, también un intelectual incómodo incluso para sectores de las izquierdas de las que formó parte y en las que militó. Militancia no significaba, para Paco Fernández Buey, obediencia y unanimidad, sino compromiso, mejor realizado a través de un proyecto colectivo. La falta de sensibilidad hacia la necesidad de diversidad y debate por parte de tales sectores de izquierdas explica, sin embargo, que abandonase aquellos instrumentos políticos sin que, con ello, y tal como ocurrió con muchos otros, perdiera o diluyera su constante compromiso.

Tal compromiso, sin embargo, se paga en esta sociedad con un alto coste personal. Un intelectual comprometido de izquierdas, crítico con estructuras de poder que aguantan y sostienen una enorme explotación (término evitado en el lenguaje versallesco del discurso mediático dominante) paga un coste elevado a nivel personal. Tiene negado todo fórum de acceso a la población. Paco Fernández Buey aparecía poco en los mayores medios de información y persuasión del país, que no favorecen voces críticas, como la suya, que tocan las raíces de los problemas a los que la mayoría de la ciudadanía se enfrenta en su vida cotidiana. Tales voces quedan marginadas, desechadas como “anticuadas” por hablar de conceptos como “lucha de clases” que son considerados por los establishments que dominan el quehacer intelectual y mediático del país como irrelevantes. En realidad, en pocas ocasiones como ahora se ha visto que tales conceptos llamados ahora anticuados sean tan claves para entender nuestras realidades. Hoy mismo han aparecido los datos de la distribución de las rentas del país, señalando (para todo aquel que no esté cegado por la ideología dominante) cómo las rentas del capital han ido creciendo durante todos estos años de crisis a costa de las rentas del trabajo. La definición de explotación es que A explota a B cuando A vive mejor a costa de que B viva peor. A y B pueden ser clases sociales, géneros, razas y/o naciones. Pues bien, los datos muestran que el mundo del capital en España ha estado viviendo mejor a costa de que la clase trabajadora haya ido viviendo peor. Pero la intelectualidad “respetable” que produce y reproduce la sabiduría convencional no habla de esta realidad, ocultándola y definiendo los análisis que permiten entenderla como “anticuados”. Modernidad significa en dicho lenguaje, adaptarse, aceptar y promover la sabiduría convencional de aquellos que tienen poder para definirla.

Es interesante que tal visión de los hechos aparezca también en más de una nota escrita a raíz de la muerte de Paco Fernández Buey. Intentando mostrar simpatía por el fallecido, concluyen que era un buen hombre, colgado todavía en el sueño de las utopías, lo cual raya con definirlo como una figura ya irrelevante en nuestros tiempos. La enorme crisis actual está mostrando más y más la vacuidad de tal sabiduría convencional y la necesidad de ir recuperando las categorías de análisis críticos como los de Paco Fernández Buey, que permiten entender la realidad para poder transformarla.

Una nota personal. Conocí a Paco a través de Manolo Sacristán. Conocí a dos Sacristanes. Uno en el Instituto Jaime Balmes, cuando yo era estudiante de bachillerato. Siendo yo hijo de maestros brutalmente represaliados por el golpe fascista y la dictadura que estableció, mis sentimientos hacia Sacristán, profesor de Lógica en aquel instituto, y en aquel momento miembro activo del movimiento fascista y de la Falange, eran de clara hostilidad. Fue años mas tarde cuando conocí a otro Sacristán, la misma persona, pero con un pensamiento opuesto al que él había tenido en su juventud. Era ya entonces un hombre de la resistencia antifascista que estableció Mientras Tanto, invitándome a colaborar desde el principio. Y así fue como conocí a Paco, que era su discípulo, y que inmediatamente me impresionó por su compromiso y calidad personal. Y fue un enorme placer cuando, al incorporarme a la Universidad Pompeu Fabra, compartimos edificio y espacio físico, maximizando las oportunidades de vernos, y así fue como se reforzó una gran amistad.

Es en este contexto en el que, cuando ya estaba avanzada su enfermedad, hablamos de la vida y también de la muerte. Las personas se definen por cómo y por qué viven y también por cómo mueren.  En pocas semanas he perdido a dos amigos. Uno, Alexander Cockburn, fundador de la revista CounterPunch con la que colaboro, y el otro Paco Fernández Buey. Los dos murieron como vivieron, trabajando hasta el último momento, con discreción y contundencia. Paco y yo hablamos de su vida y de su muerte. Paco veía su muerte con serenidad. Amaba la vida, una vida enriquecida a nivel personal por una excelente familia y por una larga lista de amigos. Y amaba también la vida porque creía que el futuro sería mejor que el pasado, y quería verlo. Para que haya cambio se requiere, sin embargo, una movilización que lo posibilite. Y Paco veía ya síntomas e indicadores claves de que las clases populares se estaban movilizando. Y quería estar aquí para verlo y ser parte de ello. Lástima que no podrá verlo. Pero sí que estará aquí, pues su trabajo y su vida continuarán, inspirando a muchos que seguirán sus pasos. Paco se fue, pero su persona y su trabajo siempre continuarán entre aquellos que luchan por aquel mundo mejor basado en la fraternidad y en la solidaridad.

Y tal futuro puede que no esté tan lejos y/o sea tan imposible como los establishments que dominan y gobiernan el mundo, incluyendo Europa, nos quieren ahora hacer creer con el mensaje que repiten con tanta frecuencia de que no hay alternativas a sus políticas, que causan un enorme dolor. Según la última encuesta de valores de las poblaciones que viven en los países a los dos lados del Norte del Atlántico, la mayoría de la población (que varía según el país) indicaba que preferiría vivir en un país, con un sistema económico, político y social que se basara en que cada persona tuviera los recursos que necesitara y que cada persona contribuyera al bien común según su habilidad y capacidad. Que este deseo se traduzca en una movilización es una amenaza al actual sistema de relaciones de poder, basadas en una enorme concentración de poder financiero, económico, mediático y político, lo cual explica la reducción de las libertades y de la democracia que aquellos establishments están imponiendo a las clases populares, a las cuales Paco sirvió, sembrando las bases para este mundo mejor.

Vicenç Navarro

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España).

Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

Es uno de los investigadores españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales

Anuncis

¿Por qué son tan sinvergüenzas?

 

 

¿Por qué son tan sinvergüenzas?

amanece que no es poco:

arv1952.blogspot.com

Publicado por Antonio Rodriguez en viernes, agosto 24, 2012

Últimamente hay muchas cosas que nos indignan, pero algunas sobrepasan el limite de la moralidad y la decencia. Y quitar una pensión contributiva de 108 euros a una anciana por el hecho de estar ingresada en un hospital público tratándose de un ictus, lo es. 

Eso es lo que ha decidido la Consejería de Bienestar Social de la Generalitat de Cataluña. Bajo la escusa de que la anciana tiene asegurado el alojamiento y la manutención en un centro público han decidido retirarle la pensión contributiva, pero lo más grave es que le exigen que devuelva dos de las mensualidades “cobradas indebidamente”. Y dicen que todo es legal porque se justifica en una norma  aprobada en 2006 por el tripartito según la cual una persona que vive en un centro público, ya sea sanitario, una residencia o la cárcel, no tiene derecho a percibir una pensión no contributiva.

Me importa un bledo que la norma sea del tripartito o de CIU, una indecencia es una indecencia, la cometa Agamenón o su porquero. ¿Es que acaso una pensión contributiva de 108 euros es suficiente para vivir bajo techo y alimentarse durante un mes? Eso es solo un complemento para poder llegar a fin de mes. Por esta razón no me extrañaría que a partir de ahora a los jubilados que estén ingresados en un hospital público, les descuenten de su pensión el coste de la estancia y la alimentación en ese hospital.

Las normas por ser legales no son también legitimas y justas y cuando se constata la injusticia de alguna de ellas, lo que hay que hacer es cambiarla y no aplicarla a pesar de todo. Pero estamos siendo gobernados por políticos sin alma y sin sentimientos. Políticos que, como en el caso de Cataluña, eliminan el impuesto de sucesiones a los ricos y luego se escudan en la falta de ingresos para cometer barrabasadas  como la de esta anciana o políticos, como los populares, que amnistían a delincuentes fiscales y se niegan a combatir el fraude fiscal de las grandes empresas y grandes fortunas..

El estado tiene la obligación de procurar la felicidad y el bienestar de sus ciudadanos y todo el mundo tiene el derecho a tener unos ingresos mínimos que le permitan subsistir con dignidad. Eso tiene un nombre que es salario de integración social que debería ser garantizado por ley para que ningún ciudadano se vea en la circunstancia de tener que pensar si al día siguiente va a poder comer. Pero estamos en  manos de políticos indecentes y sin conciencia. La alternativa es solo una, o los echamos o ellos acabaran con nosotros.

Salud, República y Socialismo

Capitalisme de rostre humà

http://www.naciodigital.cat/opinionacional/noticiaON/4239/capitalisme/rostre/huma   

L’oligarquia financera que controla els mercats ha demostrat gran capacitat i ampli ventall de tècniques de pressió no democràtiques per doblegar governs. El sistema oligàrquic i especulatiu que ha provocat la crisi no assumeix cap responsabilitat per això, al contrari, vol pivotar les solucions per incrementar encara més els seus guanys. El sistema polític i parlamentari es doblega davant les decisions especulatives (emmascarades amb els mercats) i substitueix els suports democràtics per decisions no democràtiques.

Les directrius que vénen d’Europa juguen sense respecte amb els temps i deures de la vida del poble convertint l’agenda diària en cursa d’obstacles, sembla clar que, aplicant aquests criteris, els actuals plans d’ajust a Catalunya i Espanya resulten manifestament inics i estèrils. Les reformes adoptades en matèria laboral, sanitària, educativa i de rendes estan augmentant les desigualtats socials (en un país que ja el 2009 era el segon amb majors desigualtats de la Unió Europea, amb un nivell de desigualtat un 40% superior al de la mitjana , ja de per si obscena). Algunes mesures, com els del copagament sanitari o els experimentats en les rendes d’inserció, atempten directament contra les condicions de vida dels més desfavorits,

Un petit nombre d’institucions financeres i corporacions multinacionals que actuen a Europa i a la resta del món manipulen el mercat i determinen el nivell de vida i la supervivència de milions de persones a tot el planeta, en especial en els sectors dels hidrocarburs, del complex militar industrial, de la indústria agroalimentària, de les químiques i farmacèutiques i de les empreses privatitzadores de l’aigua, amb el vistiplau dels principals organismes supranacionals com les Nacions Unides, el FMI, el Banc Mundial i l’Organització Mundial de Comerç, que han estat, a més, agents actius al seu servei en l’actual situació de crisi. Les directrius neoliberals, que donen cobertura política a la conjuntura econòmica de crisi, es confonen perillosament amb la xenofòbia, el racisme, el feixisme… i signifiquen retrocessos gairebé centenaris en els drets socials, les conquestes obreres i del feminisme, l’estat del benestar i el procés civilitzador. En un model insostenible que externalitza costos empresarials i també ambientals fins arribar a posar en precari la subsistència i regeneració del medi, des de les esquerres es denuncia el neoliberalisme com l’antiprogrés que fa realitat com mai la disjuntiva de Capitalisme igual a barbàrie. La claudicació del govern davant de poders econòmics, que no són elegits a les urnes, evidencia que s’està destruint la democràcia.

És per això que el dilema està en qüestionar el capitalisme i les contradiccions que provoca començant per l’explotació del treball i seguint per la destrucció del planeta o fer d’una part dels discurs verd el tot, oblidant o desviant l’origen del problema. Sota aquesta perspectiva pot fer-se una política “radical” en aspectes parcials i profundament dedicada en les grans línies mestres que el capitalisme financer imposa per al proper període. La crisi ha posat sobre la taula nous i forts arguments que l’alimenten. Avui queda clar que el problema és el capitalisme i que no existeix, com afirmava la socialdemocràcia, un capitalisme de rostre humà o de caràcter social que fa innecessària la seva transformació.

El capitalisme actual ha exacerbat noves contradiccions com les que comporten la destrucció del medi, però no oblidem que no hi ha sostenibilitat possible sota el model capitalista i que, igual que no és possible un capitalisme social, no és possible un capitalisme verd o un capitalisme democràtic.

Autor
Ricard Sànchez
Coordinador d’Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) del Bages

L’ACCIÓ DEL SAT ÉS IL·LEGAL?

http://www.regio7.cat

TRIBUNA                                                                                 

Alguns denunciaran que l’acció
del SAT és il·legal. Efectivament,
ho és. Però la qüestió no
rau a saber cap a quin costat
de la frontera jurídica cau, sinó a si és una
acció legítima i digna o si per contra no ho
és. I quan sabem que les necessitats humanes
bàsiques poden satisfer tècnicament
però l’únic obstacle per aconseguirho
és el propi marc institucional, dissenyat
en benefici i garantia de la gran empresa
i les grans fortunes, és quan accions
com les del SAT recuperen tota la seva naturalesa
revolucionària i de justícia social.
En aquest punt la il·legalitat és legítima i
contribueix a preparar el terreny per a un
canvi institucional que primer i abans que
res s’ha de construir en el pla ideològic.
Perquè el que va fer un grup de treballadors
del Sindicat Andalús de Treballadors
(SAT) és entrar de forma organitzada en
dues grans superfícies i emportar-se’n
sense pagar un important nombre de productes
de primera necessitat, a fi de repartir-
los entre els més necessitats. Conseqüència,
el ministeri d’Interior ordena la
detenció dels responsables. Uns quants
dies després podem confirmar, al meu entendre,
que l’acció del SAT ha estat un
complet èxit. Perquè l’acció del SAT ha
anat més enllà del concret, és a dir, del repartiment
de menjar, i ha penetrat amb
força en el terreny del pensament. Deia
Guy Debord que vivim en la societat de
l’espectacle i ens recordava, citant Feuerbach,
que en el nostre temps «es prefereix
la imatge a la cosa, la còpia a l’original,
la representació a la realitat, l’aparença
a ser». No hi ha cap dubte sobre això:
en la societat de l’espectacle la imatge importa
més que la substància i els símbols
es converteixen en l’arma més valuosa per
a les causes polítiques i les causes empresarials.
I l’acció del SAT no és una mesura
contra la crisi perquè la seva generalització
no resol els problemes d’arrel sinó una
acció simbòlica amb un clar contingut polític.
És substancialment diferent. Comencem
pel context social. Segons UNICEF, a
Espanya el 17,1% dels nens estan sota el
llindar de la pobresa, mentre que Acció
contra la Fam denuncia que el 25% estan
desnodrits. Alhora, 2 milions d’espanyols
es beneficiaran dels ajuts que la Comissió
Europea ha enviat aquest any amb un total
de 67 milions de quilos de menjar per
combatre la fam al nostre país. A ningú se
li escapa que les organitzacions solidàries
han vist disparar-se les seves necessitats
per poder atendre amb eficàcia una població
cada vegada més empobrida. Al
nostre país no falta menjar, ni terres fèrtils
ni mitjans tècnics amb què pal·liar la fam.
El que sí que falta és voluntat política que
s’atreveixi a enfrontar les desigualtats de
riquesa i renda. I el que sobretot cal és que
es compleixi la Constitució espanyola i el
seu article 128.1, que declara que «tota la
riquesa del país en les seves diferents formes
i sigui quina sigui la titularitat, resta
subordinada a l’interès general». I l’acció
del SAT ha aconseguit precisament posar
això en relleu, marcar-ho a l’agenda, i ho
ha fet seguint la màxima llibertària de
Emma Goldman, que instigava els treballadors
amb la proclama següent: «demaneu
treball, si no us ho donen, demaneu
pa, i si no us donen ni pa ni treball, agafeu
el pa».
Això del SAT ha estat una brillant tàctica
comunicativa per posar sobre l’agenda
política un greu problema social. Parlem
d’un cop contra la ideologia dominant, és
a dir, contra la concepció del món que té
la gent sobre com s’ha d’organitzar una
societat. Aquesta acció ha servit per remoure
els fonaments ideològics de la majoria
de la gent. Per descomptat que no
n’ha convençut gaires, potser la majoria,
però ha colpejat per primera vegada i amb
contundència el seu sistema d’idees i que
estava fins ara molt assentat i consolidat.
Ha minvat les seves defenses.
El normal hauria estat que el govern s’hagués
reunit d’urgència i hagués dit «senyors,
això s’ha d’acabar, des de demà
ningú passarà fam, com amb els bancs, arbitrarem
tots els recursos necessaris, traurem
els diners de sota les pedres». Però
no, la fam pot quedar per a més endavant,
i va preferir activar ipso facto els mecanismes
de repressió contra els que han omplert
els carros amb menjar.
«Som davant un altre capítol més amb el
qual la dreta més rància i insolidària criminalitza
la pobresa i la solidaritat, encara
que es tracti d’un simbolisme polític davant
d’un sistema econòmic irracional
que permet la fam quan es pot evitar».

Ricard Sánchez Andrés

COORDINADOR D’EUiA BAGES

Carta a una cajera de Mercadona

12/08/2012

Pascual Serrano/

Estimada trabajadora de la cadena de supermercados Mercadona.

Todos hemos podido ver el vídeo en el que, al encontrarte con que numerosos de los jornaleros del Sindicato Andaluz de Trabajadores intentaban expropiar diversos alimentos básicos de tu supermercado para donarlos a un banco de alimentos, intentaste evitarlo y recibiste el empujón de uno de ellos. Como resultado te sentiste humillada y te quedaste llorando en un rincón. Muchos políticos, analistas y medios de comunicación han salido en tu defensa y se han convertido, sorpresivamente y por primera vez, en defensores los trabajadores, mejor dicho de una trabajadora como tú. Ahora, varios días después, probablemente sigas indignada con los que te empujaron y te sientas arropada y agradecido con estos defensores.

Carta a una cajera de Mercadona

En primer lugar quiero decirte que es comprensible tu reacción instintiva de oposición a quienes intentaban llevarse la comida en el centro donde trabajas, por eso es necesario recurrir a la razón para no limitarnos al instinto. Para empezar hemos de precisar que tu trabajo consiste en cobrar los productos a los clientes, no custodiarlos ni impedir su sustracción ni apropiación sin pago. Cuando intentaste evitarlo no estabas cumpliendo con tu trabajo, tomaste posición en un conflicto que no era el tuyo, porque la discusión por la propiedad de unos litros de aceite, otros de leche y alguna lata, entre el dueño de la cadena de supermercados y unos activistas que querían repartirlo entre familias sin recursos para comer, era un asunto ajeno a las condiciones laborales de tu contrato.

Estimada trabajadora, no sé si has oído hablar de las clases sociales o de la lucha de clases. Básicamente consiste en reconocer que en una sociedad hay ricos y pobres, y que se encuentran en conflicto porque a más riqueza parar los ricos, más pobreza para los pobres. Algo mucho más indignante si son estos pobres los que, con su trabajo, logran que los ricos amasen su riqueza. Con tu gesto del otro día tu tomaste una posición en esa lucha, en ese conflicto. Cuando tuviste que decidir entre los pobres que deben recurrir a la caridad del banco de alimentos donde irían destinados los alimentos sustraídos del supermercado donde trabajas y el patrimonio de la familia Roig, propietaria de la cadena, con un beneficio en el año 2011 de a 474 millones de euros, tu, libremente, te pusiste al lado de los segundos. No te quiero culpar por ello, insisto en que pudo ser una reacción instintiva que te hizo olvidar que esos productos que pasan durante cuarenta horas por tus manos no son tuyos, son de una familia millonaria, tu solo trabajas cobrando a los clientes. Te equivocaste a la hora de defender los intereses de una clase social, defendiste los del rico a pesar de que tú eres una trabajadora y tus intereses son opuestos a los de él: para que él sea rico tu debes cobrar menos, si tu cobrases más el sería menos rico. Tus intereses, aunque algunos insistan en lo contrario, no son los mismos que los del dueño de Mercadona. No eres la única que confunde los intereses de su clase con los de los ricos, basta observar cuántos trabajadores han votado al Partido Popular para que apruebe una amnistía fiscal a los ricos que defraudan a Hacienda o destine dinero público a bancos dirigidos por directivos que ganan cientos de miles de euros y, al mismo tiempo les obligue a esos trabajadores a que paguen más IVA por el material escolar de sus hijos o los despida como empleados públicos si son interinos.

En cuanto a los que te han defendido y te han presentado como víctima de unos ladrones de supermercado que no respetan la ley, quiero que sepas que solo lo han hecho para utilizarte contra los de tu propia clase social, nunca esos políticos y periodistas de Intereconomía o de la COPE se hubieran preocupado por ti si te hubieras quedado sin trabajo, nunca se han interesado porque una cajera cobre un sueldo digno. Es más, a esos que les molestó tanto el empujón que sufriste, nunca dijeron nada cuando a los trabajadores que pedían que no les despidieran con la nueva reforma laboral, que sus hijos tuvieran calefacción en el colegio o que las medicinas siguieran siendo gratuitas para nuestros pensionistas los policías les abrían la cabeza con una porra.

Querida trabajadora, el otro día lloraste desconsolada después del empujón, sin duda te sentiste sola. Te sentiste sola porque estuviste defendiendo las propiedades de un millonario que gana 474 millones al año, y mientras tanto ese millonario bien podría estar disfrutando de sus vacaciones de agosto en un lujoso hotel o en un yate mientras tu defendías su dinero. En cambio, los sindicalistas que tomaban la comida de tu supermercado nunca están solos porque saben cuál es su clase social, saben de qué lado están, se ayudan, y por eso fueron a por comida a tu supermercado que, por cierto, no es tuyo. En tu mano está no volverte a sentir sola, no volver a llorar por nada parecido. Esas personas que te empujaron cuando te pusiste del lado del empresario son las mismas que volverán a por comida para ti si mañana eres tú la que no tienes para comer. Serán ellos los que te ayuden y no los periodistas de Intereconomía. Solo necesitas reconocer a los tuyos, son todas esas personas que luchan para que nadie pase hambre mientras otros se hacen millonarios. Si los vuelves a ver en el supermercado donde trabajas, recuerda que no son tus enemigos, que la comida del supermercado no es tuya, que quizás mañana tú no tengas trabajo y la necesites, que ellos las estarán cogiendo para ti y que el dueño de Mercadona gana 474 millones al año.

Pascual Serrano es periodista. Su último libro es “Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa” . Editorial Península. Barcelona

http://www.pascualserrano.net

La economía según Sánchez Gordillo

http://www.publico.es/espana/440867/la-economia-segun-sanchez-gordillo

La economía según Sánchez Gordillo

Marinaleda, gobernada por el Colectivo Unidad de los Trabajadores- Bloque Andaluz de Izquierdas desde 1979, ha apostado por un modelo económico alternativo que le ha permitido capear el temporal de la crisis

LUIS GIMÉNEZ SAN MIGUEL Madrid 11/08/2012

 

Marinaleda tiene un 0% de tasa de paro.

Marinaleda tiene un 0% de tasa de paro.

Juan Manuel Sánchez Gordillo, quien ha acaparado las portadas de los últimos días tras haber liderado una “expropiación forzosa” de alimentos en varios supermercados junto a sus compañeros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) para entregárselos a los más necesitados, es sin duda un dirigente singular dentro de la clase política española. Heterodoxo entre los heterodoxos, sus últimas acciones han recibido críticas incluso desde sus propias filas en Izquierda Unida, donde su organización, el Colectivo Unidad de los Trabajadores- Bloque Andaluz de Izquierdas, está integrado desde 1986.

Junto a su eterno compañero de lucha jornalera, Diego Cañamero, Sánchez Gordillo ha sido un histórico dirigente del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), columna vertebral del actual SAT. Además, desde 1979 es alcalde de Marinaleda, una pequeña localidad sevillana donde durante los últimos 40 años la izquierda ha tenido una hegemonía absoluta. El apoyo y compromiso de los vecinos del pueblo ha permitido poner en marcha un verdadero experimento político y económico, una suerte de isla socialista en mitad del campo andaluz.

Enemiga eterna de los terratenientes y la derecha, la Marinaleda roja ha caminado por la historia de España desde la Transición, pasando por la entrada en Europa y el fin del referente del comunismo con la caída de la Unión Soviética, hasta el siglo XXI. Finalmente, llegó la crisis económica y esta población andaluza ha tenido la oportunidad de probar si su particular utopía en 25 kilómetros cuadrados es realmente una alternativa frente a los mercados. Su tasa de paro actual es del 0%.

Trabajo

Una buena parte de los habitantes están empleados en la Cooperativa Humar – Marinaleda S.C.A, creada por los propios jornaleros tras años de lucha. Durante mucho, los campesinos estuvieron ocupando las tierras de Humoso, donde hoy está la cooperativa, y cada vez que lo hacían eran desalojados por la Guardia Civil. Finalmente, en 1992 consiguieron su objetivo: “la tierra para el que la trabaja” y la finca pasó a su propiedad. En su web aclaran que su “objetivo no es el beneficio privado, sino la creación de empleo mediante la venta de productos hortícolas saludables y de calidad”.

Todos los sueldos en la cooperativo son iguales: unos 1.200 euros al mes  En sus campos se producen habas, alcachofas, pimientos del piquillo, pimientos morrones y aceite de oliva virgen extra, controlados por los mismos trabajadores en todas las fases de producción. Las tierras, situadas en la Vega del Genil, son propiedad de “toda la comunidad” y además cuentan con una fábrica de conservas, una almazara, invernaderos, instalaciones de ganadería y una tienda. El salario de todos los trabajadores, sin importar cuál sea su puesto, es de 47 euros por jornada, seis días por semana, a razón de 1.128 euros al mes por 35 horas semanales.

En las temporadas altas, en la cooperativa llegan a trabajar alrededor de 400 personas y como mínimo hay unas cien. Pero cada puesto de trabajo no es propiedad de un vecino en concreto, sino que se van rotando para que todos puedan cobrar algo, siguiendo la máxima de “trabajar menos para trabajar todos”. Además, también hay gente que trabaja en pequeñas parcelas de su propiedad. El resto de la economía la ocupan sectores básicos del medio rural, como tiendas, servicios básicos y deportes. Prácticamente todos en el pueblo cobran lo mismo que un jornalero, alrededor de 1.200 euros al mes.

En una entrevista concedida a Público el mes pasado, el propio Gordillo explicaba cómo está afectando la crisis a Marinaleda. “Se nota un poco en los precios de los productos agrícolas y en la financiación. Tenemos problemas de liquidez pero estamos vendiendo bien los productos”. De esta forma, “en términos generales, en la agricultura y en la alimentación se ha notado menos en la crisis. Lo que ocurre es que la gente que se había ido del campo para trabajar en la construcción está volviendo en demanda del empleo. Así que no sólo hay que mantener el empleo que existe sino que hay que incrementarlo. La agricultura ecológica da más empleo que la tradicional, eso es cierto. Claro que para salvarla de la situación de la crisis y del encarecimiento de los productos agrarios, estamos intentado un comercio horizontal, con un diálogo de cooperativa a cooperativa y estableciendo relaciones con otros países donde haya experiencias de este tipo”.

Vivienda

Los vecinos ayudan en la construcción de los bloques y luego pagan 15 euros al mes por una casa

Frente al ‘boom inmobiliario’ y la especulación que se apoderó del ladrillo español durante las últimas décadas, Marinaleda decidió tirar precisamente por la dirección contraria. Allí es posible tener una casa en buenas condiciones, de 90 metros cuadrados y con terraza, por 15 euros al mes. La única condición es que, siguiendo la filosofía asamblearia y horizontal por la que guía todas sus actividades, cada persona debe ayudar a la construcción de su vivienda. Con un suelo que ha conseguido alternando compra y expropiación, el Ayuntamiento ofrece un terreno y proporciona los materiales necesarios para la construcción de la vivienda, que realizan los propios inquilinos o bien éstos pagan a alguien que les reemplace. De esta forma, paga a albañiles profesionales para que asesoren a los vecinos y lleven a cabo las labores más complicadas. Además, como medida para fomentar la colaboración, los futuros vecinos no saben cuál de las viviendas que se edifican va a ser la suya en el futuro.

“Cuando trabajas construyendo la casa te pagan 800 euros al mes y la mitad del sueldo se reserva para ir pagando la casa”, relata Juan José Sancho, un vecino de Marinaleda que, pese a sus 21 años, forma parte del ‘grupo de acción’ del Ayuntamiento que se encarga, a través de la asamblea, de gestionar los asuntos públicos de la localidad. Según él, “esta medida se ha tomado para que no se pueda especular con la vivienda“.

Educación

“Tenemos todas las necesidades cubiertas y la gente se acomoda un poco” Donde antes una gran parte de los jornaleros apenas sabían escribir, hoy hay una guardería, una escuela y un instituto que tiene hasta cuarto de la ESO. Tanto la guardería como el colegio cuentan con un servicio de comedor que cuesta sólo 15 euros al mes. Sin embargo, según relata Sancho, “la tasa de fracaso escolar es un poco alta, porque la gente ve que tiene casa y trabajo asegurados y muchos no ven la necesidad de esforzarse en los estudios. Es uno de los puntos que tenemos que mejorar”.

El compromiso y la conciencia política entre los habitantes de Marinaleda es superior a la cualquier otro pueblo de la zona, y “es algo que también está muy presente entre los jóvenes”, según Sancho. “Aquí todos los jóvenes tienen ideas políticas. Sin embargo, nuestro compromiso queda muy lejos que el que tuvieron nuestros padres en su época, que lo dieron todo por tener esto”. A día de hoy “tenemos todas las necesidades cubiertas y la gente se acomoda un poco”.

Participación política

Los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el modelo económico de Marinaleda son la igualdad y la participación del pueblo. Y estos principios se expanden a todos los ámbitos de la vida, también la política. Allí no existe la Policía y las decisiones políticas se toman en una asamblea en la que todos los vecinos están llamados a participar.

“La asamblea decide y el partido y el sindicato hacen suya esa decisión y la aplican en el Ayuntamiento”

Por otra parte, “está el ‘grupo de acción’, que trata los temas urgentes más del día adía. No es un grupo de elegidos, son las personas que quieren unirse voluntariamente para repartirse tareas que son necesarias hacer por el pueblo”, explica Sancho. “Es un espacio muy heterogéneo, en el que estoy desde yo, que tengo 21 años, hasta el Sánchez Gordillo. Somos más o menos el mismo número de hombres y mujeres”. Sin embargo, una cosa tienen en común todos los que participan en él. Todos pertenecen “al movimiento” y, en su sitio como Marinaleda, “el partido (IU), el sindicato (SAT) y el Ayuntamiento son parte de un mismo todo. La asamblea decide y el partido y el sindicato hacen suya esa decisión y la aplican en el Ayuntamiento”.

En cuanto a los impuestos, “son muy bajos, los más bajos de toda la comarca”, según Sancho. Los presupuestos se eligen en plenos públicos y la gente en asamblea va aprobando cada partida que se realiza. Luego, se va haciendo barrio por barrio, pues cada uno cuenta con su propia asamblea de vecinos, y es ésta la que se decide en qué se invierte cada euro proveniente de la partido que ha destinado el ayuntamiento.

Medio ambiente

Siguiendo la doctrina de la coordinadora internacional Vía Campesina, en la cual está integrada el SAT, allí se trabaja la tierra “respetando el medio ambiente, practicando una agricultura 100% ecológica“, como anuncia la cooperativa en su web.

“En la cooperativa siempre se ha tratado de fomentar la agricultura manual, para crear más puestos de trabajo y ser más respetuosos con el ecosistema”, explica Sancho. Además, relata, “se han eliminado los vertederos y todos los desperdicios se llevan a plantas de reciclaje”. El Ayuntamiente pretende ahora instalar su propio Punto Verde en el pueblo.

Corbatas sindicales

 

Corbatas sindicales

 

Aníbal Malvar es periodista y escritor. Su última novela es “La balada de los miserables”
 

A nuestro rey le han entrado las premuras y ha mandado llamar a Cándido Méndez y a Fernández Toxo para enterarse de qué es esto de la crisis desde el punto de vista del trabajador. Hasta aquí, todo correcto. Está bien que nuestro rey busque otras visiones de la crisis al margen de las que, cotidianamente, le ofrecen empresarios con colmillos o políticos a los que les han cosido la boca con horquillas de la Merkel. No se pasa igual de bien en Marivent si no te enteras de lo mal que lo están pasando otros.

Así que el rey cumplió con su deber y punto. El problema han sido Cándido y Toxo, que no han estado a la altura. A mí, personalmente, me han disgustado sus corbatas. Azules, para más inri. Ese colorcito guerracivilero, o de ciertas bancadas del congreso, o de algunos fondos mitineros de atrezzo partidista.

No es justo que nuestros sindicales acudan siempre a arengar a su pueblo medio descamisados, y que después se disfracen de magnates de medio pelo para visitar a un vulgar monarca. Dice muy poco de su sentido de la jerarquía y de sus formas y maneras revolucionarias. Y de su fondo de armario.

La corbata es el símbolo sastre de la opresión. Y no porque la suelan vestir los opresores, sino porque nos la obligan a poner a los oprimidos en nuestra oficina mileurista, por ejemplo. Que Cándido y Toxo hayan ido a ver al rey de corbata es un símbolo de humillante vasallaje, que mi querido Toxo remachó al decirle al monarca: “Cuánto honor”. Toxo y Cándido fueron vestidos como dios manda a la oficina, en este caso la Zarzuela, y eso pone muy en entredicho su capacidad de rebeldía. Y los trabajadores, lo que realmente necesitamos hoy de nuestros sindicatos, es rebeldía.

Un sindical tiene la obligación de visitar al rey con la camisa arremangada, la barba de dos días y los ojos fatídicos, que es como se le han quedado al pueblo de tanto espejo roto de miseria. Lo demás es porquería y respeto institucional.

Las instituciones llevan años sin mostrar el mínimo respeto al pueblo, al trabajador, al pensionista, a la mujer y al parado, así que no sé por qué mis representantes sindicales se tienen que vestir de traje y corbata por respeto a quien no les respeta a ellos.

Ya hace años que Noam Chomsky nos advirtió de que la lucha de clases moderna se había convertido en una guerra unidireccional, del opresor contra el oprimido, del rico contra el pobre, del militar contra el poeta. Una guerra sin contraataque es un exterminio. Y Cándido y Toxo nos demostraron ayer, en Zarzuela, una vez más, que la clase trabajadora se conduce obediente y ella sola hacia el exterminio. La única razón que puede justificar que dos líderes sindicales visiten de corbata a un rey, es que vayan a atar al rey de pies y manos con dichas corbatas, y a secuestrarlo para canjearlo por la dignidad obrera.

Con esos trajes que llevaban, que parecían los padrinos de una boda de pueblo, nuestros sindicalistas han traicionado un poco a la grey trabajadora, a los ejércitos de miserables que habitan nuestra ruina, y a la historia de CCOO y de UGT.

En lo demás, en lo del referéndum y todas las otras chorradas, estoy de acuerdo plenamente con lo que le plantearon al rey mis admirados líderes sindicales. Pero lo de las corbatas azules me va a resultar muy difícil de olvidar.